Microcuento: juntos para siempre

Publicado: abril 9, 2013 en Cuentos

Microcuento: “Le pidieron al hada que fueran parte el uno del otro para siempre. Así que ahora, siempre que ella duerme, el espera sonámbulo a que vuelva, ya que sin ella, el no es. Y cuando ella abre los ojos, el cae dormido entre sus brazos, exhausto. En sus sueños están juntos y se preguntan si hay alguna diferencia entre soñar y soñar que sueñan”.

Incompletitud y respuestas inesperadas

Publicado: marzo 12, 2013 en General

Ayer antes de irme a dormir me puse a dar vueltas y a divagar sobre el Teorema de Incompletitud de Gödel. En esta página dan un muy buen ejemplo con la máquina UTM: http://www.miskatonic.org/godel.html (Muy fácil de entender, casi divertido y nada técnico).

Básicamente, imaginemos una máquina que puede responder “Sí” o “No” a una pregunta y no puede mentir. Y le preguntamos:  ¿vas a responder NO a esta pregunta? Si respondiera que SÍ, entonces estaría mintiendo, así que esa respuesta no es posible. Si respondiera que NO, entonces también estaría mintiendo. Así que no puede dar ninguna respuesta a la pregunta.

Curiosamente, la pregunta sí que tiene una respuesta y es “NO”. Es la máquina la que no puede dar una respuesta, pero eso no significa que la respuesta no exista. Para un observador externo es fácil darse cuenta de que la respuesta es “NO”, ya que la máquina no puede responder. Pero la máquina no puede dar esa respuesta.

Luego estuve pensando en aquella otra pregunta clásica, la de que si Dios, que es todopoderoso es capaz de crear una piedra tan pesada que ni siquiera el mismo podría levantar del suelo. Si es capaz de crearla, entonces no es todopoderoso, lo cual es falso. Si no es capaz de hacerlo, entonces otra vez llegamos a la conclusión de que no es todopoderoso.

¿Hay una respuesta para este dilema? Claramente, sí. La respuesta vuelve a ser “NO”. Para resolver el problema, hay que verlo desde la perspectiva del observador externo. Dado que Dios todopoderoso no podría levantar la piedra ni tampoco levantarla, entonces la respuesta a la pregunta: ¿es capaz Dios de crear una piedra tan pesada que ni el mismo la pudiera levantar? es “NO”.

Otro ejemplo. ¿Podría una fuerza irresistible destruir una muro de resistencia indestructible? Sin entrar en la diferencia matemática entre los infinitos, la respuesta a este problema vuelve a ser “NO”. ¿Por qué? Simplemente porque la existencia de la fuerza irresistible implica la inexistencia del muro indestructible y viceversa. Por lo tanto, la respuesta es “NO”, esa fuerza no puede destruir el muro. Simplemente porque el muro (o la fuerza irresistible) no existen.

Gracias Gödel, eres tremendamente inspirador 🙂

Microcuento: caballero

Publicado: febrero 7, 2013 en Cuentos

Caballero en apariencia, bufón por vocación. Tan hábil con las palabras como en el manejo de la espada que todas las noches sueña con su princesa. La adora, la quiere y a veces la besa. Su espada está muy afilada y sin darse cuenta se ha herido al envainarla. Las gotas de sangre caen al suelo y lo salpican dibujando formas caprichosas mientras el imagina cuentos fantásticos con dragones y fuego. La herida ya se cerró pero le siguió el dolor intenso. Su amada está a su lado. Le cura la herida con la savia de una hoja machacada al tiempo que le mima y le susurra. Al caballero le duele y como en una danza macabra, las palabras hirientes, afiladas con sarcarmos y reproche, se clavan en el corazón de su princesa como de dardos envenenados. Y ella corre lejos.  Las lágrimas del caballero caen sobre el suelo formando formas caprichosas que le hacen saber que todo cuento tiene su final.

Microcuento: Beatriz y la estrella

Publicado: enero 20, 2013 en Cuentos

Beatriz camina por la calle y se para a mirar una estrella brillante en el cielo. En realidad es Venus, pero ella no lo sabe. Y al cabo de un rato todo el mundo la está observando curioso. Ahora ella es la estrella, pero ella no lo sabe. Lo otro es Venus.

El Ogro y el Hada

Publicado: julio 7, 2012 en Cuentos

Solamente una regla: nunca repetir un juego, porque siempre deben ser diferentes.

Como cada atardecer, el Ogro y el Hada estaban detrás del Valle de las Luciérnagas a punto de jugar juntos a algún juego. El, sentado sobre el suelo cubierto de musgo con las piernas entrelazadas y ella revoloteando juguetona a su alrededor.

El, manos duras y oscuras como la arcilla y ella, luminosa y de vuelo apaciguado.

– ¿A qué podemos jugar hoy? – le preguntó ella.

– A hacernos daño – le respondió el Ogro muy decidido.

Nunca habían jugado a nada parecido. En realidad, ninguno de sus juegos se  parecía al anterior.

El Hada dudó por un momento, pero finalmente aceptó.

– Bien, ¿quién comienza?, ¿tú? –  le preguntó mientras flotaba justo delante de sus ojos.

– ¡Sí! – respondió el.

Y entonces chocó sus dos manos fuertemente la una contra la otra, dejando al Hada en medio. Cuando las abrió, de ellas cayó un polvo muy brillante, que se fue apagando mientras caía lentamente al suelo.

El Ogro no había podido encontrar algo que le hubiera podido hacer más daño a su amiga y al parecer lo había conseguido. Durante unos segundos no supo qué hacer. qué decir o qué sentir. Se encontró en mitad del valle y empezó a sentir que quizá ya no volvería a ver a su amiga nunca más. Estaba a punto de empezar a echarla de menos. Y comenzó a llorar, colmado de sentimientos de culpa, rabia e impotencia.

Al poco rato, el polvo que había dejado caer al suelo volvió a brillar, a elevarse en el aire y a dar vueltas alrededor de el. Rápidamente, volvió a retomar la forma del Hada.

– ¿Lo he hecho bien?, ¿te he hecho daño? – le preguntó ella.

Las Hadas no pueden morir y el Ogro lo sabía perfectamente. Sin embargo, nunca volvieron a jugar a ese juego. Porque ellos nunca los repiten y todos sus juegos son siempre diferentes.

15M

Publicado: mayo 13, 2012 en General

Ayer en Palma de Mallorca estuve en la manifestación que Democracia Real Ya convocó ayer. Los motivos no han cambiado, aunque seguramente ahora las marchas son aún más necesarias.

Había todo tipo de personas, desde niños de cinco años acompañados por sus padres (supongo que entienden que la situación actual no solamente les afecta a ellos, sino especialmente a sus hijos), gente jóven que ve como les recortan el futuro, mucha gente con bata blanca (médicos, enfermeros y demás personal de los hospitales públicos que han cerrado, el Joan March y el General), gente mayor que ven entienden quizá por viejos que la sanidad y la eduación son primordiales y muchas más personas que son difíciles de etiquetar o englobar.

Hasta aquí todo civilizado y democrático. Es maravilloso ver cómo la gente se manifiesta por sus derechos, algo que hasta hace mucho significaba acabar con tus huesos en la sobra por mucho tiempo. Así que es algo relativamente nuevo esto.

El problema vino cuando se terminó la hora que el Gobierno Balear había impuesto. Esto es algo que parece que está pasado desapercibido a la mayoría, cuando en realidad debería llamarnos mucho la atención de todos.

La manifestación estaba autorizada y al finalizar, la gente decidió libremente reunirse en la Plaza de España, que es pública. No es una plaza del Partido Popular ni de la Policía Nacional ni de Bankia. Es una plaza pública y por lo tanto pertenece al pueblo.

La actuación de la policía consistió en arrastar a la gente por los suelos, a unos cogerlos por los pelos y a otros retorcerles las muñecas para provocarles el suficiente dolor para que no se resistieran. A otros simplemente los empujaban.

Ellos (el Gobierno y la Policía Nacional) dirán que simplemente hicieron cumplir la ley.

No os dejéis engañar, porque no es así. La Constitución Española en su artículo 21 establece que “Se reconoce el derecho de reunión pacifica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará  autorización previa”.

Por lo tanto, el Gobierno simplemente prevarica al impedir la reunión pacífica de las personas en un lugar público. Sobre la Policía, qué decir. Ellos se deben a la Constitución y al Pueblo, y no a las órdenes del Partido Popular.

Cuando la Constitución se pisotea con la excusa de que “Yo es que solo cumplo órdenes”, es que hay un problema muy grave en España. Mucho.

De todas formas, parece que a veces las órdenes son más importantes que la Ley, la Constitución o el Pueblo, como bien explica Alberto Sicilia en su blog. Tristemente, esta es la situación actual.

Cuento: esqueleto

Publicado: febrero 15, 2012 en Cuentos

Nunca había visto ningún fantasma, ni había sentido miedo por la noche al atrevesar el pasillo. Ni había escuchado ningún ruido extraño o inexplicable durante todos los años que llevaba viviendo en su casa. Quizá la gente inventaba historias que luego algunos terminaban por creer, o puede que tuvieran algo de verdad.

Eso en realidad le daba un poco igual, porque todas sus noches dentro de la casa habían sido siempre iguales. Exactamente iguales.

A través de las cortinas del comedor podía ver la luna llena brillando con fuerza. Las abrió de par en par, luego la ventana y se asomó al balcón. Cerró los ojos y cuando los volvió a abrir estaba justo delante de la orilla del mar, escuchando el bramar de las olas arrullándole.

Miró de frente a la luna y cerró los ojos por segunda vez. A pesar de ello, la luz conseguia penetrar a través de sus párpados y todo se tornaba blanco y completo. Era algo tan simple como el mismo, que no era más que un bosquejo de líneas blancas sobre el fondo oscuro en la noche.

Su simplicidad le hacía sentir bien, a gusto y satisfecho consigo mismo. La sal que se había acumulado entre sus huesos crujía a cada pequeño giro, hasta que finalmente se movió silencioso.

Se miró el brazo, que no eran más que dos huesos unidos por una pequeña articulación. Tampoco tenía piernas o dedos de los pies, sino más y más huesos finos pero robustos. La brisa marina se evapora lentamente sobre su cuerpo y le refresca. Es parte de todo, desnudo ante la luna, simple y esencial.

Un nuevo golpe del viento, violento, frío y desagradable le sobresaltó. Acaba de tener un recuerdo, pero ya lo ha olvidado. Está en casa de nuevo. Cubierto de piel, por primera vez.

No sabe qué es la culpabilidad, pero esta noche alguien conocerá el miedo por primera vez.